martes, 22 de marzo de 2011

Prólogo

Un joven le da otro sorbo a la copa que tiene justo encima de la mesita de noche. Reflexiona... sobre su vida, sobre lo que le gustaría hacer, sobre lo que le gustaría cambiar, sus problemas... todo mejor acompañado de un buen licor, con una buena bebida... simplemente por el gusto de hacerlo, quizá por mejorar la conexión en los axones de las neuronas para tratar de pensar mas rápidamente o porque quizá piense que puede ahogar sus penas en su copa. Ahora cierra los ojos un poco y comienza a mover los dedos mientras está tumbado... parece como si estuviese tratando de hacer una satírica danza que lo mantenga ocupado para no pensar... piensa un poco mas... casi se puede ir como la burlesca danza de una canción de su grupo favorito, pero pasada por violines, resuena en su cerebro como si quisiese ver la vida simple como esos movimientos que realiza mientras piensa en la canción.

El joven, con lágrimas de sueño sobre sus párpados inferiores, decide incorporarse y levantar la tapa del portatil que tiene justo sobre sus pies. "Que suerte" piensa para si mismo al ver que no se le ha caido mientras bailaba. Le da al botón, espera unos segundos que se encienda. Vaya, parece que falla un poco, "Tss" piensa... vuelve a encenderlo, se vuelve a quedar pillado... y cuando parece que no tiene remedio espera unos segundos, y lo enciende, esta vez parece que si, pero debido a las otras veces en que ha estado mal apagado, posiblemente tarde en encenderse. El joven se levanta, no está tan borracho como en un principio pensaba. Realmente solo se ha bebido un par de copas con la que hay encima de la mesilla de noche. Mira por última vez la pantalla del portatil y le pega una patada a una de sus chanclas con resignación al ver que tarda bastante en encenderse. Va un momento al servicio, se mira en el espejo, y procede a lavarse los dientes. Aunque no lo hace con regularidad por la noche, no quiere que mañana la boca le huela a alcohol, o al kebab que se ha tomado antes de salir, o a cualquiera de las cosas poco saludables que ha comido durante el jueves y el viernes. Un poco por allí, otro poco por allá, escupir el agua, y el chico ya está listo para volver a ver si se le ha encendido el ordenador. No lo está, sigue con el simbolito , pero observa como pone "instalando actualización 2 de 8". Otro gesto de desaprobación en su cara... le da otro sorbo a su copa... "Para que coño me he lavado los dientes... joder, no estoy en lo que estoy". Pero sin embargo no es efecto del alcohol... es muy torpe y despistado... lo sabe, trata de cambiarlo, pero cuando lo hace, es torpe y despistado, por lo que se vuelve a la misma situación de torpeza. Y va al ventanal de su habitación... no está lluviendo como suele pasar durante estos meses. Tampoco le extraña, el tiempo es muy extraño en la ciudad... pero parecen conectarse en este preciso isntante con mas rapidez que nunca las neuronas... y los pensamientos vuelan mientras observa fijamente la tienda de los chinos de abajo... "Madre mia... las doce y diecisiete minutos de la noche y esa gente sigue trabajando... ni siquiera es una de esas tiendas de chinos 24h... ya me gustaría a mi tener esa voluntad".

Desde luego, la conexión neuronal puede ser mas rápida, pero no por ello tiene pinta de ser mas original... el chico gira unos grados la cabeza hacia la izquierda y ve el fondo de la calle... las mesas de los bares están repletas, no hay donde sentarse, y desde luego no parece que tiene vistas... "Vaya, que ambientillo... todas las pocas ganas que tenía de salir antes las tengo ahora... me cago en diez, para que les digo a estos que estoy cansado de salir ayer y antes de ayer, ahora me vendrían de perlas... aunque no me caiga aquel de enmedio demasiado bien... si es que soy un hipócrita, un puto hipócrita de mierda. No le querría ver ni en pintura para un trabajo, pero sin embargo, ahora para salir me viene genial. Pero bueno, tampoco soy peor que aquellos que están allí sentados dejándose la pasta que sus padres le han dado para comida y apuntes, y no para fiestas... a pesar de que estamos en crisis, se supone... bueno, crisis, aquí hay menos trabajo pero sin embargo la plaza mayor cada día se ve con mas gente..." - vuelve a mirar al chino unos instantes, y de nuevo arriba de la calle - "Después dirán que esos pobres de ojos rasgados vienen a quitarnos el trabajo... menuda vergüenza de gente"

Suena el pitido del ordenador al encenderse, pero ahora mismo está demasiado ocupado pensando y observando las feas vistas de su ventana.
Es curioso como lo que antes le incordiaba ahora no le parece tan importante como para dejar simplemente de ver la calle y pensar. Pero le da igual. Lo que parece que no le da igual es su copa, de la que vuelve a dar otro sorbo. Pero continua el baile de pensamientos...

"Toda esa gente dejándose su sueldo en beber y divertirse mientras los chinos se dejan la piel y sacrifican estas horas para conseguir mas dinero que mandar a su país... desde luego, llegará a ser potencia a este ritmo, mientras sigamos nosotros anclados en la farándula... somos de pandereta... y después esos son los primeros que se quejaran de crisis económica, y de que no les dan pasta sus padres y todo lo que no les reporte beneficio propio... desde luego..." Abre la ventana unos segundos... como si le volviese la música a su cabeza mientras sube los dedos a la altura de los hombros y los gira, mientras también gira la cabeza... para que pensar si puede ser todo mucho mas simple... cierra los ojos... se apoya violentamente contra la ventana, casi se llega a caer, pero se levanta agarrándose del pomo, al levantarse, sus ojos se colocan en linea precisamente con las mesas de los bares... en un instante pasa de ese estado de embriagadez musical a ira, muchísima ira. Se le hincha la vena de la sien, muerde los dientes... y asomando la cabeza por la ventana grita... grita como casi nunca ha hecho... pero ya lleva mucho tiempo conteniendolo...

- DEBERÍA DAROS VERGÜENZA

Cierra el ventanal de un testarazo y vuelve a tumbarse, esta vez de lado en su cama, mientras terminar de un gran trago la copa, entra en el Messenger, y esta vez no pone a reproducir a sus amigos Serj, Daron, Shavo y John... sino a un cuarteto de violines que tocan sus canciones... sus amigos nunca aprobarían lo que va a escuchar... pero no importa, de alguna manera lo toleran... es muy buena persona y se puede charlar con el de cualquier cosa... incluso a veces se pone insistente y pesado, hasta el punto en que pasan de el... pero sigue siendo buena persona... "Peephole, sin duda ahora... Peephole" Y se escucha Peephole en la habitación... da igual que sus padres estén durmiendo en la habitación del fondo del pasillo, ahora lo realmente importante es que está escuchando Peephole... "Para que grito nada... si en verdad yo soy el primero que está haciendo como que estudia... realmente lo que estoy es matriculado... estoy aquí en el piso de chupasangres, y a la hora de salir cojo lo que quiero... y ellos no me dicen nada... soy una vergüenza... pero da igual... apruebo por la mínima todo... demasiado hago" Se mesa un poco el pelo mientras baila un poco alrededor de su cuarto... observa por un instante la foto de aquel político de izquierdas que tanto admira lo toca... mira a la derecha el de su jugador de baloncesto favorito... pero no puede dejar de tocar la barba y los ojos profundos de ese político... "Ojala pudiese cambiar todo... ojala pudiese hacer que todos esos que están ahí sentados abriesen los ojos... cambiar, cambiar toda esta mierda que llamamos mundo... pero si no se cambiar siquiera mi conflicto con mi madre, como voy a cambiar el mundo". Pero vuelve unos instantes y sigue escuchando su canción... su hilirante canción... pero sin embargo no se le puede venir mas que otra clase de versos en la mente... de una canción mucho mas relajada... la profunda voz de Serj...

Never let you go

Respira muy hondo... se mesa el pelo con desesperación... y golpea tres veces en la cama antes de caer rendido presa del sueño...

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